Espacio para compartir orientaciones sobre el proceso de lectura con las estudiantes de la I.E.Polotécnico de Soledad.
Para recordar ...
SARA
Lo único que hago es pensar en aquel momento en que decidí que mi vida tomara un rumbo diferente, pensé que todo iba a ser mejor y no peor ¡...
domingo, 25 de septiembre de 2011
RELATOS DE LA VIDA DE MARÍA LUCIA
María Lucia miraba hacia el horizonte, su mirada denotaba una profunda tristeza, recordaba aquellos días en que era feliz a lado de sus abuelos y padres que siempre la consentían y querían mucho; La vida de María Lucia estaba marcada por muchos percances, sus padres siempre peleaban, ella era hija única, su padre siempre llegaba borracho y la maltrataba verbal y físicamente. María Lucia tenía 28 años de edad y vivía en compañía de una amiga llamada Eunice, las dos compartían un pequeño apartamento a las afueras de la ciudad, vivían con ciertas comodidades ya que Eunice era subgerente de un banco; Pasada la mañana llega Eunice al apartamento y ve a María llorando, le pregunta por qué estaba llorando y María Lucia le dice que no estaba llorando, que solo estaba recordando cosas del pasado. Estaba pensando en que Dios ha sido muy bueno con migo al darme una amiga tan buena y tan especial como tú. María estaba en un tratamiento especial y asistía a terapias por tener SIDA, había tenido relaciones con hombres sin protegerse y la familia apenas se enteró le dio la espalda. Eunice era su amiga incondicional desde la universidad, siempre estaba pendiente de su enfermedad y le dio su apoyo desde que supo lo mal que estaba. Pasaron 2 años y la salud de María Lucia se deterioraba cada vez más; Cierto día María Lucia se puso muy mal, Eunice le tenía una enfermera particular, que le suministraba los medicamentos, sin embargo tuvieron que hospitalizarla, Eunice se fue con ella para el hospital. María Lucia estaba convaleciente y decía con los ojos llenos de lágrimas y voz entrecortada: Amiga, gracias porque fuiste como esa hermana que nunca tuve, como el ángel que Dios coloco para que me guiara por buen camino, no quiero irme de este mundo, pero que se haga la voluntad del señor. María Lucia suspiro y las lágrimas rodaron por sus pálidas mejillas; Eunice le tenía la mano fuertemente apretada, sollozando elevó sus ojos a lo alto y dijo: Padre acógela en tu reino y gracias por permitirme conocer a alguien tan especial, gracias porque en ella encontré una gran amiga, una hermana, una confidente; Nuestra amistad nunca se acabara, es una amistad tan grande como el cielo que nos rodea. María Lucia murió, Eunice se encargó de todo y la sepultó, Eunice dio un gran ejemplo de lealtad, fue una amiga incondicional, brindó su apoyo hasta el final.
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